GOEBBELS DENUNCIA NUEVAMENTE EL PELIGRO DE LA EXPANSIÓN COMUNISTA
Fecha, 12 de agosto de 2025
Introducción:
La elegida de hoy es un artículo Joseph Goebbels fue uno de los aliados más cercanos a Hitler.
Ocupó el cargo de ministro de Propaganda nazi y brevemente canciller del Tercer Reich.
Era un demagogo conocido por sus dotes de orador que utilizó para difundir su ideología antisemita
y de guerra total. Según como lo define el artículo de la BBC.
Capítulo: II
GOEBBELS DENUNCIA NUEVAMENTE EL PELIGRO DE LA EXPANSIÓN COMUNISTA
Página, DIARIO DE BARCELONA Viernes, 2 de febrero de 1945
GOEBBELS DENUNCIA NUEVAMENTE EL PELIGRO
DE LA EXPANSIÓN COMUNISTA
«La burguesía política de todos los países debe decidirse pronto a
combatirlo porque no hay tiempo que perder»
BERLIN,1.- "La burguesía política debe decidirse", es el título del artículo que publica esta semana en "Das Reich" el ministro Dr. Goebbels. "La burguesía política de Europa, comprendida Inglaterra -dice- ha asumido una grave responsabilidad ante la historia. Por miedo a la muerte se ha suicidado inconscientemente al aliarse con una potencia que quiere hacer la revolución mundial y que necesita la ayuda de esta burguesía para lograr sus fines. Esta potencia sabrá, además, separarse de ella en el momento oportuno.
Parece que todo se ha hecho para abrir las puertas de Europa al bolchevismo. En nuestro continente -agrega el ministro- sólo existe una potencia dotada de la fuerza y el dinamismo suficientes para enfrentarse con la anarquía roja en los aspectos material e intelectual: el Reich nacional-socialista. Para demostrarlo basta con hacerse la idea que el Reich desapareciera; entonces se verían las consecuencias inmediatas, es decir, el caos de Europa. Lo natural sería que todos los hombres y todos los pueblos que son enemigos del bolchevismo se aliaran o al menos apoyaran materialmente a los defensores de Europa; pero la realidad no es así. El pueblo alemán está casi aislado en Europa y los pueblos cuya existencia y porvenir dependen directa o indirectamente del mantenimiento de Alemania presencian de brazos cruzados la luena heroica que el Reich sostiene por nuestro continente y por occidente, burlándose malévolamente cuando sufrimos un revés.
Es preciso insistir en que la perspectiva histórica presenta un aspecto trágico y espantoso -prosigue Goebbels- aunque desde hace tiempo sabemos que resulta inútil dar la voz de alarma. Cada vez que lo hemos hecho se nos ha respondido con muecas y sonrisas. En esta guerra luchamos, evidentemente, por nuestra propia vida, pero esa vida representa el centro de la vida europea y todos sabemos que cuando el núcleo se rompe el resto de la célula se deshace. El no querer reconocer esto significa para la burguesía política su propio suicidio. Ya existen pruebas indiscutibles en Europa de esta tesis, principalmente en las regiones orientales y sudorientales.
Tenemos que defendernos contra los asaltos del este y del oeste. La ayuda que las plutocracias han prestado al bolchevismo -añade- han permitido a éste levantarse; no constituiría para nosotros un problema de difícil solución si no tuviéramos otros enemigos, prescindiendo ya de la hipótesis de que todos los pueblos que reconocen la amenaza bolchevique concentrarán sus fuerzas para protegerse contra él. Pero los acontecimientos se desarrollan de una forma muy distinta. Alemania no puede ser aniquilada sin que Europa entera, comprendiendo a las Islas Británicas, se precipite en el abismo abierto por el destino sombrío que nos amenaza.
La historia -afirma a continuación Goebbels- asignó siempre un papel preponderante al Reich, tanto en los momentos buenos como malos. Nuestro continente vive gracias a nuestra fuerza; si ésta desapareciera. Europa se derrumbaría. La burguesía política de todos los países debe decidirse pronto, porque no hay tiempo que perder. Los soviets se juegan el todo por el todo y no conceden descanso a sus enemigos, declarados o no, Indudablemente, los gritos de dolor dados por millones de hombres martirizados por la tiranía del Kremlin se pierden en el espacio, mientras, el monstruo del bolchevismo se aproxima al corazón de Europa, sin que se digan en voz alta los crímenes que comete. No se trata ya del pueblo alemán, sino de saber qué pasaría de todos los pueblos que están expuestos a este peligro.
En su agonía, estos pueblos no podrían asirse a las potencias occidentales, porque los traicionarían lo mismo que a Polonia, Servia, Rumania y Bulgaria. Inglaterra no podría socorrerlos y Estados Unidos... ¿qué les importa Europa? Después de todo, si sus intereses se vieran en peligro, podrían retirarse de nuestro continente y no perderían nada. Si Europa no se ayuda ella misma se verá en manos de sus esbirros. En el reloj de la historia la manilla va de un lado a otro, sin saber si debe aproximarse o alejarse del punto peligroso. Las dos posibilidades existen y ambas están en manos de los pueblos de nuestro continente. Quizá cuando se adopte una decisión sea demasiado tarde. Lo mismo que el valor de los pueblos y de sus jefes encuentra siempre la recompensa merecida, los errores históricos cuestan caros a las comunidades, Los alemanes nos damos cuenta perfecta de esta gran verdad.
Por ello no sólo sabemos cuál es nuestro sentido heroico del sacrificio que merece la mayor admiración. Alemania encontrará el medio de progresar y defenderse no sólo para hoy, sino para el porvenir. Para nosotros este es el objetivo de la guerra. Nunca ambicionamos otro. No ha sido un movimiento de humor o de ligereza lo que nos hizo tomar las armas; el enemigo nos obligó a ello. Defendemos los fundamentos más esenciales de nuestra existencia nacional. El germanismo -dice finalmente Goebbels- afrontará en estos días la prueba más dura de la historia y el mundo verá cómo el Reich se mantiene, como una roca en el mar. Ninguna fuerza podrá derribarnos."-Efe.
Enlace a la página 6.
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